El título de este post es el título del artículo de Fernando de la Rosa Herrero que podéis leer en su blog titonet
No os perdáis el vídeo que presenta en dicha entrada.
Allí podemos leer que en el trato con los clientes “…nos encontramos con situaciones de lo más variopintas y la verdad es que son difíciles de entender si las traducimos a nuestra vida real.”
Permitidme seguir en la misma línea.
La búsqueda de una buena relación calidad precio es el reto constante de nuestros viajes. Dicho equilibrio no se consigue buscando lo más barato, si no lo que realmente vale el precio que se paga.
El precio que al final resultará bien pagado para disfrutar de una experiencia inolvidable y feliz.
Entre la elección de abaratar precios a toda costa, olvidándonos de la calidad, de la originalidad y de la especialidad, en Shui hacemos una apuesta para el camino contrario: no olvidarnos nunca de la calidad, del detalle especial, del servicios con personalidad propia, siendo equilibrados y honestos en el cálculo del precio final.
Cuando se realizan presupuestos que responden a esta filosofía, se necesita tiempo: sea para conocer el perfil del cliente, sea para encontrar y presupuestar correctamente lo que deseamos sea el mejor viaje posible. La rapidez, desde este punto de vista, va en contra de los buenos resultados.
Hay espacio para todos, creemos que sí, pero lamentamos profundamente el mal negocio de los que se cargan sistemáticamente el destino ofreciendo un producto de pésima calidad, que provoca descontentos enormes, que hace que los viajeros vuelvan despotricando del País que han visitado, por que el viaje ha sido una constante desilusión.
El daño que se hace al sector en general es muy grande.
El afán de conseguir clientes ya!! en lugar de buscar la satisfacción y consolidación del cliente desde la primera visita (cantidad a toda costa, en lugar de calidad a toda costa) y el desastroso juicio consecuente que los clientes desarrollan sea hacia el agente de viajes, que hacia el destino, es un camino muy peligroso.
Roberto Pili